Los diversos colores y texturas de las alfombras, aparte de dar calidez al ambiente, enriquecen la decoración. La gran variedad de modelos existentes en el mercado permite cubrir todos los gustos. (mullidas, sintéticas, de pelo largo, de lana, etc).
Vamos a comentar a grandes rasgos algunos de estos modelos.
-Con paredes lisas acertaremos seguro si ponemos una alfombra de pelo largo. Al mezclar texturas en pared y suelo damos más riqueza visual a la habitación. Son muy comfortables y aislan del frío.
-Las alfombras de motivos abstractos nos llaman la atención sin ningún motivo aparente. Una alfombra abstracta es singular en cualquier ambiente. Si incluimos el color negro obtendremos un estilo sofisticado y moderno.
-Para ambientes poco recargados van muy bien las alfombras con relieve y muy frondosas. Las tiras son tan llamativas que no deben acompañar a paredes estampadas.
-Las rayas en una alfombra nos dán sensación de mayor espacio. En sentido horizontal ampliamos el ancho y puestas en vertical será la longitud la que se aumenta. No deben ocupar mucho espacio para que no cansen la vista.
-Las alfombras de tonos tostados (marrones), al disimular la suciedad y los roces causados por un uso frecuente, son una gran opción para la zona de estar.
-Una alfombra con tonos grises o neutros hará que, según la intensidad de la luz natural, obtengamos distintos matices. Cuanto más clara sea la alfombra, mayor será la luminosidad que dá al ambiente.
-El material más agradable y además muy resistente, es sin duda la lana. Se le suele añadir aceites naturales para que la alfombra sea más resistente a las manchas.
-Existen en el mercado alfombras que se asemejan a los tatamis japoneses, se hacen a medida y pueden ir rematadas con cenefas de piel, cuero, polipiel y diversos colores. Basta con un paño húmedo para limpiarlas.
-Las alfombras de sisal se suelen mezclar con lana para darle más suavidad pero sin quitar resistencia. Se tejen en cordoncillo, bucle o espiga.
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